sábado, 20 de septiembre de 2008

Quien no castiga el mal...

Cierto día, cuando la inocencia salvaba nuestros años de infancia, y el mundo a nuestro alrrededor era solamente una imagen, en una de esas tantas casas que el destino nos guardo, mientras crecíamos ajenos al hoy que nos esperó, para vivir en la realidad tan latente que ya no se mira al espejo, aprendí una lección que no puedo seguir haciéndola desconocida. Apenas tenía siete años, quizás no podía diferenciar de lo bueno y de lo malo, digo quizás porque ya para mi mente estaba claro lo que era lo bello y lo feo.Mi prima y yo, como todas las tardes, estabamos asomadas al balcón de aquella casa, de aquella de tantas, y de tanto hacer y de tanto no hacer ya nuestras mentes buscaban algo nuevo que recrear.
Abajo, en una amplio jardín que daba frente al balcón, estaban mis otros dos primos (los que compartimos toda una infancia y adolesencia y que lamenteblemente hoy día desconocemos el nombre de los hijos de cada uno), también buscando que hacer y que no hacer.De buena a primera, uno de ellos, en la planta baja, comienza a llamarnos, buscando captar nuestra atención hace cosas que nosotros desde el balcón no podíamos hacer, y de esta manera se burlaban al vernos impotentes y sin poder bajar para donde ellos estaban.
De momento, a mi prima, quien es unos años más joven que yo, lo que en eso entonces conocía menos el peligro y el miedo que yo, decide hacer algo que captara la atención y al mismo momento dejara perplejos a los primos de la planta baja.Con su ‘habilidad de niña’, sube lentamente sobre la verja que adornaba y protegía el balcón, con un equilibrio que no se de donde le salió, caminó sobre ella gritando: “!El circo, miren, el circo...!” Yo le observaba y reía con ella a grandes carcajadas, pero nuestra felicidad no duro mucho, por suerte, porque en ese mismo momento la madre de mi prima entró al balcón, al mirar lo que hacía su hija quedó completamente atónica por unos segundos, luego no dudó de bajarlo de aquella verja bruscamente, pero, lo que más me sorprendió en ese momento es que quien estaba sobre la verja era ella, no yo, pero el castigo mayor cayó sobre mí.
Pasaron muchos años para entender el porque de aquella acción de mi tía, tan injusta para entonces, hasta que leí en los muros de una pared, cerca de una de esas casas que el destino nos guardo: “Quien no castiga el mal, ordena que se haga”.Y entonces, pude comprender el porqué de la acción de mi tia: yo estaba mirando, fomentando algo que estaba mal. De mi prima perder el equilibrio por sólo un segundo, de seguro que esta historia se escribiría de otra manera, si es que acaso se escribiera. Fomenté algo malo, permití que se hiciera, y no dije y no hice nada para evitarlo, es por eso que recibí mi castigo, porque entonces yo era tan culpable como ella.
Al pasar el tiempo ya no tengo que ver en los muros de aquella pared para recordar aquella lección, ahora puedo verlo y vivirlo en la sociedad, principalmente en la vida política, puedo ver como se hace el mal y los que tienen potestad para corregirlo, o castigarlo, no hacen nada, quizás solamente se ríen y disfrutan desde una esquina, como lo hiciera yo desde lo alto de aquel balcón. Se ríen, disfrutan, y fomentan, y no castigan y no impiden el mal.Quizás ahora puedan observar sin hacer nada, pero ellos son tan culpables como los que lo hacen y entonces, al ser culpables, detrás de una puerta saldrá una tia todapoderosa que los castigará, y si se dicen ‘¿por qué?’ para que no pasen la mitad de su eternidad preguntándose lo mismo, dejénme ponerles en este muro de papel aquello que yo leí en el muro de entonces: “Quien no castigo el mal, ordena que se haga.”

2 comentarios:

Anónimo dijo...

que voy a decir yo de este aticulo,pues que es lo mejor que he leido.gran articulo de una gran mujer.espero que pronto te venga esa oportunidad que tanto buscas y que yo este ahi para compartir contigo esos momentos

Anónimo dijo...

jeros: Llegue a esta pagina a traves de tu hi5 y la verdad merecio la pena. No importa mucho donde dejar el comentario porque encontre algo interesante en todos aunque este me llamo especialmente la atencion. Espero que sigas dejando tu huella en esta pagina y poder visistarla desde españa cada vez que tenga un ratito.cuidate, juan antonio.